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jueves, 4 de diciembre de 2008

Buscando recursos y sitios afines...

¡Vaya! encontré unos cuantos lugares afines, pero no puedo colocarlos todos aquí...
Por lo pronto, les diré que Escritores Unidos tiene una oferta muy interesante en cuanto a información y recursos; y que pueden participar del Premio internacional de crítica literaria si siguen el link. Pero el concurso me parece un poco técnico para aficionados. De todas maneras, en la misma página, tienen información actualizada acerca de concursos en España (lo cual desde aquí no sirve mucho, ya que estoy del lado equivocado del cinturón del mundo... Pero, 'ni modo').
Me dicen que en www.sopaderelatos.wordpress.com se pueden publicar distintos materiales en forma gratuita. No lo he visitado todavía pero.... ¡Denme unos minutos más!
Para publicar gratis (y con posibilidad de proteger derechos de autor) también se puede ir a www.scribd.com, un sitio que está por demás interesante. Si van por ahí, pueden buscarme por nombre y apellido (Sandra Viglione), que tengo una enorme cantidad de materiales subidos. La ventaja que tiene sobre sitios como esnips es que no requiere mantenimiento.
Un sitio fabuloso para escritores de Fantasía y Ciencia Ficción, en inglés es Elfwood (www.elfwood.lysator.liu.se al menos cuando yo lo conocí. Hace tiempo que no voy por allí, y creo que han cambiado de servidor) Elfwood es realmente gigantesco, un sitio excelente para publicar... si eres bilingüe. O angloparlante, ja ja. Tendríamos que tener un sitio así en español.


Una Web Amiga:



Posicionamiento

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Ejercicio en cuatro páginas.

Como decíamos en el artículo anterior, antes de sentarse a escribir algo, el autor debe conocer cuatro cosas: el final, el principio, el primer Plot Point, y el segundo Plot Point. Solo cuando esos cuatro elementos han dado estructura al tema, se puede empezar a contar la historia. Narrar implica tener un sentido de la dirección, un desplazamiento desde el principio hasta el fin.
Este es el punto en el que deberíamos sentarnos y realizar un ejercicio... nada sencillo por otra parte. Y consiste en narrar la historia en cuatro páginas.
Qué tan fiel será la novela o el guión a las cuatro paginitas no importa. Es irrelevante. Lo importante es tener a mano una guía para escribir, un papel al cual recurrir en esos terribles momentos en que la historia ‘se tranca’.
La historia: ¿de qué se trata? Brevemente, ¿cuál es el tema? Como dice Syd Field: “Si usted no conoce su historia, ¿quién la conoce?”.
Escribir debería ser una aventura. Y lo más difícil de escribir es saber sobre qué escribir.

Entonces, volvamos al ejercicio. Vamos a narrar la historia en cuatro páginas.
Primeo vamos a determinar los cuatro elementos principales de la historia. Final, principio, primer plot-point, y segundo plot-point. No se necesitan muchos detalles, es más, los detalles en este punto nos distraerían más que ayudarnos. Estas cuatro páginas solo son un punto de partida para la novela, y lo que queremos es ver su globalidad.

Primero elija el final. Luego el principio. Y luego los plot-points.
¿Por qué el final primero? Porque en el final se resuelve la necesidad dramática. Y es hacia el final que todo se debe encaminar.
¿Cuál es la apertura? ¿Dónde? ¿Un desierto, una casa, un pueblo? ¿Por qué está el personaje en ese lugar? Tenemos media página para describir la apertura. Y la otra mitad para las escenas que conducen al plot-point. La idea es escribir simplemente una sinopsis de la historia, no la historia en sí con todos sus detalles.
La segunda media página es para el plot-point en sí. Debemos describirlo con cuidado, porque es lo que lleva la acción hacia delante, pero de nuevo, no necesitamos todos los detalles ahora. Solo describir la acción.
¿Está haciendo falta un ejemplo, no es así? Bien, tomemos el primer tomo de El Señor de los Anillos.
El inicio abarcaría el cumpleaños de Bilbo, como presentación de personajes, y el establecimiento de Frodo como dueño de casa. Las ‘escenas’ siguientes, las visitas de Gandalf, su historia, la partida de Frodo de Bolsón Cerrado, las aventuras en la Comarca, la huída de la casa de Cricava acompañado de sus amigos nos llevan al primer plot-point; Bree y la decisión de continuar a Rivendel.
Esto en cuanto a la novela; en la película esta sección se funde con la siguiente por motivos de longitud; no olvidemos que cada ‘libro’ es en realidad dos.
El segundo plot-point lo encontramos en la Cima de los Vientos. La herida de Frodo en ese punto de la historia acelera la acción hacia su desenlace en el Vado del Bruinen, donde concluye el primer libro. La necesidad dramática era llegar a Rivendel, y el final elegido fue dejar a Frodo desvanecido a las puertas mismas de la casa de Elrond.
Esa es la idea de la estructura: sostener la historia. No se podría proponer de entrada la destrucción del Anillo, sin una preparación previa de los personajes, a través de esta serie primero, y los otros libros de la saga después.
Pero volvamos ahora a nuestro ejercicio. Estabamos escribiendo la segunda parte de la historia en nuestra segunda página... En esta etapa, tal como Frodo, nuestro personaje enfrentará y superará los obstáculos que le impiden satisfacer su necesidad dramática. ¿Qué le ocurre al protagonista? ¿Qué obstáculo debe superar? Debemos elegir dos o tres obstáculos principales que hagan avanzar la historia hacia el plot-point final. Esta descripción debería ocupar una página más. Con lo que llegamos a las dos páginas y media.
¿Adivinan para qué queremos la siguiente media página? ¡Por supuesto! Para el segundo plot-point. De nuevo, no necesitamos detalles ahora. Solo saber qué pasa y qué consecuencias tiene. Media página, nada más.
La última página es para la resolución. ¿Qué le ocurre al personaje? ¿Cuál es la solución? ¿El protagonista vive o muere? ¿Triunfa o fracasa?
Al terminar tendremos:
• media página describiendo la apertura de la historia;
• media página describiendo la acción general de la primera parte;
• media página que describe el primer plot point;
• media página para la acción del nudo;
• media página para el segundo plot point; y
• de tres cuartos a una página para la resolución.

Esto es un tratamiento de cuatro páginas. Quizá nos guste y quizá no, pero no importa, no es la historia terminada. Solo es un resumen de cuatro páginas. La historia terminada puede ser muy distinta de lo que acabamos de escribir.
Las historias cambian y crecen durante el proceso de escritura.
Escribir, después de todo, es una aventura.

sábado, 22 de noviembre de 2008

El guión: el paradigma

Siguiendo todavía el Manual del Guionista, de Syd Field, el punto siguiente a considerar, es el paradigma.
Este autor llama paradigma al modelo o esquema que sigue la historia. Es un esquema del trabajo completo, que deberíamos tener antes de tomar cualquier decisión artística.
Para algunos epistemólogos como Kuhn, el paradigma es como los lentes: uno no ve los lentes, ve a través de ellos. Y el paradigma nos marca precisamente eso: lo que vemos y lo que no vemos, y de qué manera lo vemos. Veamos:
Lo que todas las historias tienen en común, ya lo dijimos, es que tienen un principio, un medio y un final.
El inicio provee el planteo inicial de la historia. Generalmente ocupa una cuarta parte de la misma, y termina en una ruptura o plot-point. La etapa media o confrontación, ocupa generalmente la mitad de la historia. Comienza en el plot-point que cierra la primera etapa hasta un segundo plot-point que indica su final. El último cuarto está ocupado por la resolución. Cada unidad es un bloque de acción dramática.

1. Inicio.
El planteo de la historia debe ser inmediato. Se debe presentar a los personajes principales, establecer la premisa dramática, crear la situación problema y desarrollar la información sobre la historia.
Esta etapa concluye en un plot-point. Según Syd Fields, el plot-point es un incidente, episodio o acontecimiento que se acopla a la acción y le hace tomar otra dirección. Puede ser cualquier cosa, una escena, un diálogo, una secuencia, una acción. Pero hace avanzar la historia.

2. Medio.
En esta etapa, el protagonista deberá enfrentar obstáculos y conflictos para satisfacer una necesidad dramática. Sin conflicto no hay acción. Sin acción no hay personaje. Sin personaje no hay historia. Y sin historia... ¿qué estamos haciendo aquí?
El final de esta etapa está marcado por un episodio particular: el segundo plot-point.

3. Final.
En esta última etapa de resolución, el personaje supera, o no, todos los obstáculos para satisfacer la necesidad dramática. ¿Qué es la necesidad dramática? Aquello que el personaje quiere ganar, obtener, conseguir o alcanzar a lo largo de todo el guión. Todo lo que se haya hecho en la historia está enmarcado en esta confrontación.
¿cuál es la resolución? Bien, el personaje obtiene o no lo que quería, consigue el ascenso, se va de viaje, sobrevive, muere. El autor es el primero que tiene que saber en qué culmina su historia.

Los plot-point del argumento son los que hacen avanzar la historia y le dan, a veces giros inesperados. Pueden ser uno o varios, pero al comenzar a escribir se deben tener en claro cuatro cosas:
el final;
el principio;
el primer plot-point
y el segundo plot-point.

¡Y en ese orden!

jueves, 20 de noviembre de 2008

Por donde empezar. La Estructura.

En el artículo anterior comentamos la importancia de la definición del tema. En este artículo vamos a centrarnos en la estructura de la historia.
La estructura es el elemento más importante del guión o de la novela. Es el armazón, el esqueleto de la historia. Es más: sin estructura no hay historia.
Una buena estructura está tan ligada a la historia que no es posible verla. Es la guía que permite el avance de la historia. Sin estructura, la novela no es más que una colección de anécdotas que no tienen relación entre sí.
Una buena historia avanza hacia una resolución. Cada episodio, cada escena, cada incidente conduce hacia algún lugar. Y es la estructura la que mantiene todo ello unido.
Una historia está formada por partes: los personajes, la trama, la acción, los escenarios, los incidentes, cada escena... La tarea del escritor es entender el todo y organizar las partes en forma coherente.
En cada historia, la información llega al lector a través de descripciones de acciones, descripciones de personajes, descripciones de escenarios. A diferencia de las películas en las que la historia se cuenta en forma de imágenes y movimiento, en la novela existen momentos para detenerse y observar lo que sucede en el alma de los personajes. Y sin embargo, las buenas historias tienen un alto componente de imágenes. Descripciones de acciones, diálogos, interacciones entre personajes. Sin esto, la historia muere, si es que no mata de aburrimiento al desafortunado lector.
En los diálogos, los personajes comentan la acción, la explican, la anticipan. En ocasiones el diálogo es acción, y siempre debe hacer avanzar la historia. Los diálogos ocasionales que no tienen relación con el argumento no favorecen la historia, y un escritor hábil los evita.
La estructura es el contexto de la acción, lo que sostiene al contenido. Y la estructura dramática consiste entonces en una prograsión de incidentes, episodios y acontecimientos relacionados entre sí, que conducen a una resolución dramática.
¿Por qué es tan importante la estructura? Porque sin ella, estaríamos a la deriva, sin brújula y sin norte, sin saber adónde nos conduce la acción.

sábado, 15 de noviembre de 2008

¿Por donde comenzamos? El Tema.

Cuando uno se sienta a escribir una historia, ¿por donde comienza?
¿Una imagen? ¿Un personaje?¿Una escena?
Como he comentado en artículos anteriores, algunos autores nos cuentan cómo algunas de sus historias nacieron en un sonido, una imagen... En lo personal tengo historias construidas a partir de una sencilla frase (por ejemplo Cuentos de los Ryujin, que comenzó a partir de una línea de un libro de mitología japonesa), o de un sueño (todo el capítulo muestra de La Piedra de Rhem es un sueño que tuve, y que, cuando lo escribí como cuento, mi hermana me pidió que lo novelase), o de una imagen en un sueño (esa se las debo, es La Daga de Diamante, todavía en preparación)...
Para muchos técnicos, escribir una historia es un proceso de creación que pasa por muchas etapas antes de dar nacimiento a una historia.
Para un guión, o para una novela, la presencia de un personaje atractivo es fundamental. Nadie lee una novela en la que el héroe le es indiferente. Pero no es el personaje el punto de partida. Tampoco una idea sin forma, o una anécdota personal. Las anécdotas personales tienen el problema que el autor se aferra a ella, tratando de relatarla fielmente, lo cual conduce a historias sin fuerza dramática.
El punto de partida de la historia es su tema. Según Syd Field, autor del Manual del Guionista, excelente material para escritores de todas clases, “¿Por dónde empieza el guionista? Por un tema y la estructura.” Para este autor, el tema da lugar a una acción y a un personaje que ejecuta la acción.
Al sentarse a escribir, lo primero es decidir cuál es el tema del trabajo. El tema puede ser que el campeón del mundo de los pesos pesados pierde su título y luego lo vuelve a recuperar (Rocky III). O puede ser que un arqueólogo recupera un documento o artefacto famoso que ha estado perdido durante siglos (Indiana Jones y los cazadores del arca perdida). Una vez seleccionado el tema, se debe proceder a darle estructura al argumento. Luego se elaboran las biografías de los personajes. Luego se realizan las investigaciones necesarias... y todo esto antes de escribir el Había una Vez...
Pero el trabajo no se termina ahí. Una vez terminada la primera versión, viene la reescritura, y los retoques necesarios hasta que la novela esté lista para enfrentar al público.
Para tener claro sobre qué línea estamos trabajando, lo más recomendable es definir claramente la idea en papel. Si quieres, como ejercicio, intenta poner tu idea en tres o cuatro frases.
¿De qué se trata la historia? ¿Acción, romance?
¿Quién es el protagonista? ¿Qué le ocurre?
Cada escena de la novela, o del guión, conducen la acción hacia un desenlace. Por lo tanto, se debe seguir disciplinadamente la línea argumental. En el proceso de escribir, es muy fácil perderse entre las idas y venidas de los personajes principales y secundarios. Es muy importante mantener el centro de atención de la historia. Si empezamos con un tema, y terminamos con otro, el interés se diluye y la historia quedará desvirtuada.
¿De qué se trata la historia en términos de la acción y el personaje? ¿Qué está haciendo? ¿Qué le sucede? ¿Adónde quiere llegar?
¿Sobre qué estamos escribiendo? Anótalo. Probablemente tengas que llenar algunas páginas, intenta reducirlas. Los detalles no son importantes ahora. Concéntrate en el tema, la acción y el personaje.
El tema es la guía que tenemos que seguir al estructurar la acción y el personaje dentro de la historia.
¿Por dónde empieza el escritor?
Por el tema y estructura.
Así que nos queda la cuestión de la estructura.

El Guión: Apertura de la historia.

Son varias las cosas a tener en cuenta a la hora de sentarse a escribir una historia.


Hay quien dice que 'se debe tomar a los personajes de la mano y llevarlos firmemente hasta el final.' Y también hay quien declara 'Si la heroína no quiere enamorarse del príncipe, hazle caso; de lo contrario, la harás infeliz a ella y serás infeliz tú.'


O sea que esto también es cuestión de opinión, como tantas otras cosas.





A mi juicio, se debe tener un poco de ambas posturas. Por una parte, las mejores historias que he escrito tenían claramente señalado desde un principio adónde queríamos llegar. Por ejemplo, en La Piedra de Rhem, yo ya sabía que pasábamos por una casa llena de trampas mágicas y finalmente salíamos a través del patio del Pozo encantado.


Pero, por otra parte, al novelar el guión, encontré que la historia 'no quería' terminar allí, y me exigió (Nadruk y Sagraz me exigieron) que continuara unos capítulos más. Fue muy interesante. Varios personajes aparecieron durante la reescritura y uno de los capítulos más fascinantes es el de Nadruk perdido en el laberinto de letras del pergamino encantado. Me encantó esa escena.


De nuevo, para encontrar el guión, deben remitirse a www.scribd.com/doc/517947/La-Piedra-de-Rhem-guión y para la novela, www.geocities.com/eldesvan2009/Libreriamuestras/PiedraRhem.





En cuanto al inicio de cualquier guión, en general la historia se divide en tres partes.





1. Una situación de equilibrio inicial. Aunque la historia de inicio en el momento exacto de la ruptura de dicho equilibrio, y aunque esta etapa culmine apenas pasadas 10 o 20 páginas del libro, es necesario prestar atención al background de los personajes. Esto nos dará pie para toda clase de referencias posteriores, lo que le da consistencia a la historia.

2. Una situación de conflicto. La situación de conflicto o crisis consiste básicamente en una serie de pequeños episodios que sumandos generan una situación-sin-salida. Cuanto más desesperante sea para los personajes, más interesante se vuelve la novela.

3. Una resolución. Por alguna extraña razón, de la cual Tolkien también habla por boca de sus personajes, todos esperamos que los personajes hayan aprendido algo al culminar sus aventuras. De manera que el equilibrio restaurado al final no puede ser exactamente igual que al principio de la novela. Si bien nadie pide un cuadro comparativo ni un antes-y-después, el lector lo espera, y si los personajes no han aprovechado la aventura para crecer nos sentimos invariablemente decepcionados.

Abordaremos estas cuestiones con mayor profundidad en los próximos artículos, pero antes de generar un background para los personajes deberíamos pensar un poco en ellos, quiénes son, qué quieren, por qué nos han llamado a escribir su historia y prestarles un poco de voz...
Hasta la próxima.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Guión, ¿por dónde empezar?

A lo largo de estos años que me he dedicado a la literatura, he tenido oportunidad de leer material muy interesante tanto en español como en inglés. Hoy quisiera acercarles un resumen de algo que leí hace tiempo, ya no recuerdo en donde. Se trataba de una guía para escritores de guiones. Pero a mí me resultó muy práctica para escribir novelas.

La idea.
El argumento no puede consistir en una escena inicial y nada más. “Un joven conde y una bella judía en el siglo mil y pico, amor secreto, alquimia, etc.” Esa propuesta me fascinó cuando me la hicieron llegar, pero al empezar a trabajar en ella, encontré unas cuantas dificultades. ¿Dónde, cuándo, quiénes, qué pasa, por qué no pueden estar juntos? Y lo peor: ¿cómo diablos voy a resolver el conflicto?
La idea sobre la cual empezar a escribir debe esbozar de alguna manera el principio, el medio y el final de la historia. Y esto es independiente de la estructura. Hay historias que comienzan por el nudo, pero los personajes se toman su tiempo para recordar e informar al lector acerca de la situación previa y qué ocasionó la ruptura.
De manera que saber adonde vamos es importante, aunque confieso que a veces, mis historias han cobrado vida propia y se transformaron en historias muy distintas de lo que yo tenía en mente. A veces han aparecido personajes y hasta capítulos enteros solo en el proceso de pasar en limpio o corregir una novela. Toda la escena de la danza de la bruja en la lluvia de sangre del Desierto Rojo, en Las Dos Señoras surgió simplemente de tratar de delinear mejor las características del personaje (su sensualidad, su poder, su desenfreno).
Por supuesto, no han leído Las Dos Señoras, no es una novela famosa. Pero es mía, por eso conozco bien su proceso de producción. Su nacimiento, digamos. Y no fue un parto fácil. Esa novela en particular me llevó más de cinco años, porque la abandoné y la retomé un centenar de veces.
En la introducción de La Tormenta del Siglo, Stephen King (él sí es famoso) señala que en alguno de sus trabajos tomó la idea de alguna imagen aislada. Eso puede suceder. Mito (Lluvia y escarcha), de nuevo mío, salió de mirar el cielo una mañana mientras iba al trabajo. Las nubes, rojas por debajo y rosadas por encima parecían una montaña, y en su cima era fácil imaginarse un castillo de luz... Pero sobre ello, tuve que construir toda una historia, y no fue sencillo. Mito se puede descargar en www.scribd.com/doc/2020471/mito
Por otra parte, la Piedra de Rhem empezó como un sueño que tuve, y que escribí a la mañana siguiente. Pero mi hermana me dijo que estaba bueno para una novela, así que me puse a trabajar en ello. El capítulo que originó la novela se puede encontrar en www.geocities.com/eldesvan2009/Piedrarhemmuestra.pdf

Delineando el argumento.
El segundo paso consistiría en decidir cuándo comienza la historia (lo cual trataremos con más detalle en el próximo artículo, lo prometo), qué eventos llevan al nudo, qué sucede en el nudo, y cómo pensamos resolver la situación. La historia no comienza en cualquier punto. La historia, tenga la estructura que tenga, empieza justo antes de que se rompa el equilibrio. Por supuesto, se dedican unas páginas a describir la situación de equilibrio previo. Pero si esta descripción es demasiado larga, la historia no atrapa al lector. Ya lo decía J. R. R. Tolkien (El Hobbit):
“...parece extraño, pero las cosas que es bueno tener y los días que se pasan de un modo agradable se cuentan muy pronto, y no se les presta demasiada atención; en cambio las cosas que son incómodas, estremecedoras, y aún horribles, se pueden hacer un buen relato, y además lleva tiempo contarlas.”
Un genio el hombre.

Nos vemos mañana.